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Juan Prieto Gordillo tiene la Historia de nuestra Hermandad en la cabeza. Nadie ha trabajado tanto sobre ella ni nadie la conoce mejor que este hermano que se desvive por ir sumando piezas al puzzle de nuestro pasado común.

Nacido en 1961 en la misma Plaza de Santiago, es Doctor en Historia del Arte y profesor de las universidades de Huelva y Pablo de Olavide. Es autor de numerosos trabajos historiográficos, entre ellos varios dedicados a Castilleja de la Cuesta y a nuestra Hermandad, entre los que destacan el libro ‘La Hermandad de la Plaza de Castilleja de la Cuesta (1370-2000)’.

Además de su inmenso trabajo como archivero desde hace años, en nuestra Hermandad ha formado parte de las comisiones artísticas creadas con motivo de las restauraciones del Santísimo Cristo de los Remedios (1985), Nuestra Señora de la Soledad (1995) y Santiago Apóstol (2006). Ha sido, además, comisario de varias exposiciones organizadas por la Hermandad, siendo siempre un claro referente en todo lo relacionado con el patrimonio y el pasado de nuestra corporación. En vísperas de su esperado pregón del próximo 14 de marzo, hablamos con él.

Hay una opinión, creo que generalizada en el seno de la Hermandad, que podría resumirse así: «Ya tocaba». ¿Es una responsabilidad añadida?

Todo el mundo me lo dice, pero creo que las cosas llegan a su hora. Es una gran responsabilidad y quizá, entre comillas, ‘temor’, por ‘enfrentarme’ a mi propia Hermandad. Quizá eso haya hecho que me haya dilatado en la aceptación como pregonero. Pero ya es la hora y aquí estoy. Yo pensaba que en mi vida iba a hacer una tesis doctoral, pero van a ser dos porque para mí esto es una auténtica tesis doctoral, con el agravante que en la primera había una metodología y ahora sólo tengo un corazón… Esta ‘segunda tesis’ creo que va a ser más difícil que con la que me doctoré.

Los hermanos conocen bien tu trayectoria como historiador, pero este es otro reto totalmente diferente. ¿Qué crees que puedes aportar?

Voy a aportar mis vivencias. Creo que va a ser un pregón que va a romper esquemas que durante décadas se han repetido en el tiempo. Quiero despertar los sentimientos de la gente y crearles ilusión. Es difícil aunar historia, poesía, sentimientos, prosa poética… En ello estamos.

Te he escuchado decir a menudo que naciste al pie de la torre de la Plaza. Eso imprime carácter...

Totalmente. Soy de Castilleja, amo Castilleja, me bauticé en la pila de Santiago y me he criado junto a mi Hermandad. Para mí es un gran orgullo.

¿Cómo te comunicaron tu designación como pregonero?

Fue sin esperarlo. Es un tema que yo prácticamente daba por perdido. Fue la noche de la elección del nuevo hermano mayor, mientras estábamos esperando el recuento final, cuando Leopoldo me lo propuso. El primer encuentro cultural que tuve con él fue con el libro que publicamos sobre la Hermandad, en el año 2000. Fue él quien se lanzó a la aventura, ya que era una obra pionera porque fue la primera vez que una hermandad de nuestro pueblo ponía en valor su historia y su patrimonio mediante una publicación como esta. Curiosamente, 25 años después coincidimos de nuevo Leopoldo y yo, me propone que sea el pregonero y le dije que sí directamente, sin pensarlo y sin saber lo que se me venía encima. Reconozco que me pesa mucho el peso de mis hermanos, lo que esperan de mí, porque las expectativas son muchas.

¿Cómo estás afrontando el proceso de escritura?

No he visto el pregón de nadie ni lo voy a ver porque quiero que sea mi pregón y mis sentimientos. Surgen muchas ideas, muchas veces de noche, te tienes que levantar porque, si no lo haces, no duermes… De una idea inicial van surgiendo después los arrepentimientos, como los pintores, y vas puliendo el texto continuamente, siempre con la idea de mejorar. Supongo que a todos los pregoneros les habrá pasado. Te adelanto que en el pregón solo va a aparecer un nombre propio, y ese nombre propio es Antonio… Nada más… A él está dedicado desde el primer momento. En este sentido, el Señor de los Remedios va a tener un lugar importante, porque para mi hermano era muy importante. Él fue músico, costalero, y era muy del Señor.

¿Qué te está resultando lo más fácil y lo más difícil a la hora de dar forma al pregón?

Lo más fácil es que es mi vida, poner mi alma en la mesa… Lo más difícil es tejer todos los elementos: el corazón, los sentimientos, la historia… y siempre con la presión de lo que mis hermanos esperan de mí.

¿Qué supone en tu vida y en tu trayectoria en la hermandad?

Creo que va a ser un bonito colofón en mi actividad académica-sentimental. No es que cierre una etapa porque voy a seguir colaborando con mi Hermandad, pero sí es una meta, un logro. La ilusión con la Hermandad no acaba nunca.

¿Lo encaras como un pregón más vivencial, con mensaje, más estético...?

La estética no me preocupa mucho. Voy a contar vivencias que creo que pueden emocionar y me voy a basar especialmente en nuestros Sagrados Titulares, que son mi razón de ser. Quiero tener muy vivos esa noche a mis hermanos.

Desde tu amplio conocimiento de la historia de la Hermandad, ¿qué momento dirías que atraviesa ahora mismo nuestra corporación?

Como muchas otras hermandades, vive un momento difícil en el que muchos de los nuevos hermanos no saben dónde están. No creo que sea preocupante. A lo largo de la historia, las hermandades atraviesan dientes de sierra, unas veces hacia arriba y otras hacia abajo. Ahora mismo ese diente de sierra está estabilizado. Hay que cuidar muchos aspectos, tener mucho tacto y educar a los hermanos en la fe.

Como cristiano, ¿qué crees que aportan las hermandades a la Iglesia?

Lo aportan todo. Castilleja sin hermandades hubiese sido un pueblo muy diferente en cuanto a la religiosidad. Tradicionalmente ha sido un pueblo muy ligado a su Imagen Titular, pero a la vez muy distante de la religión.

Un deseo para el día del pregón.

Que se vean cumplidas las expectativas de mis hermanos. No quiero ni aspiro a nada más. Espero que cuando termine se sientan satisfechos e identificados, que les traiga recuerdos, que les haga vivir emociones…

 

ENTREVISTA: José Rodríguez Polvillo.

FOTO: Manuel Pablo Rodríguez.