La Hermandad de Santiago celebró el pasado sábado 14 de marzo, a partir de las 21:00 horas, el acto donde se pronunció el XXXVII Pregón de la Hermandad ante la cercanía de una nueva Semana Santa, estando presidido el acto por la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que se hallaba espléndida a los pies del presbiterio de la iglesia santiaguista con motivo de su besamanos y la Función Principal de Instituto a celebrar el domingo día 15 a las 12:30 horas.
Junto al Hermano Mayor, asistieron al pregón el Párroco y Director Espiritual de la Hermandad, D. Alfonso José Filiberto del Castillo y por parte del Excmo. Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta, la Teniente de Alcalde Dña. Mª Ángeles Rodríguez Adorna. Por otro lado, la Banda de Cornetas y Tambores “Santísimo Cristo de los Remedios” se encargó de poner los sones musicales al acto.
Tras la bienvenida y la presentación ofrecida por la secretaria 1ª N.H.Dña. Sandra Fernández Ortiz, la banda interpretó la marcha procesional “Señor de Sevilla”, de Jorge Martín Puerto, para pasar seguidamente a la presentación del pregonero por parte de la Fiscal N.H.Dña. Ana María Rodríguez Luque.
Una vez concluida la hermosa presentación del pregonero y tras el aplauso, tomó posesión del atril N.H.D. Juan Prieto Gordillo, Archivero de la corporación, para pronunciar el pregón, el cual inició con una emotiva conversación con su hermano Antonio, fallecido tristemente.
Tras los saludos protocolarios y el agradecimiento a su presentadora inició el pregonero un hermoso recorrido por los recuerdos de su infancia, su hermandad y el pueblo de Castilleja, destacando el momento en el que los recuerdos sonoros hicieron acto de presencia desde el coro del templo parroquial al pronunciar el siguiente fragmento:
Mi infancia, es la partitura infinita de mis primeros años, la banda sonora que aún resuenan en los pliegues del recuerdo:
. El de un coro angelical en las Jornaditas por Navidad: ¡Ay esa pandereta con cascabeles que no la puedo olvidar!
. De saeteros valientes cantado saetas y fandangos a mi Virgen de la Soledad.
. De campanilleros cantando en la madrugá, en las noches de invierno y en la Gran Velá.
. Y de sevillanas, compartidas de abuelas a nietas, dedicadas a mi Virgen de Castilleja, Nuestra Señora de la Soledad.
Fragmentos de las primeras hojas de mi pentagrama, entrelazadas con las melodías que el destino aún no ha escrito.
En ese instante se fueron entrelazando los sones del Coro Litúrgico, N.H.D. Leopoldo Chaves Rodríguez, el Coro de Campanilleros y el flamenco con una sevillana placeña.
En el siguiente bloque, Juan hizo un recorrido histórico por las fechas clave de la historia de la Hermandad y por ende de Castilleja, mencionando la llegada de los caballeros de Santiago trayendo consigo la devoción cristiana más antigua de la localidad presente desde el propio origen de la misma, para pasar a la fundación de la primitiva Hermandad de la Vera Cruz allá por el siglo XV, fusionada con la Soledad posteriormente en 1795.
Ya en 1567 aparece por primera vez la que es Reina y centro de las vidas de los placeños, la Virgen de la Soledad:
Y fue en el velo de la aurora, al despuntar las primeras luces de aquel año de gracia de mil quinientos sesenta y siete, y cuando el bronce de las campanas dictaban su nombre al viento, emergió Ella, Nuestra Señora de la Soledad, abrazada por la caricia de la brisa, tras ser esculpida por los ángeles a la luz de la mañana, increíblemente hermosa y de gracia plena, fundiéndose en el abrazo de su pueblo, el lugar que el cielo le había reservado que la esperaba con el corazón abierto, mientras Céfiro y Eolo tejían rimas de incienso para envolver la llegada de la Reina.
No era solo una imagen, era la Virgen de la Soledad, la que fue soñada desde antiguo, que venía a poblar nuestros vacíos, alegre, dulce, seria y cercana, para iluminar la página en blanco donde estaba a punto de escribirse una devoción eterna y soberana.
Tras un extenso espacio dedicado a la imagen de Nuestra Señora, llegó el turno a las palabras dedicadas al Santísimo Cristo de los Remedios, imagen que llega a Castilleja a inicios del siglo XVIII, destacando la interpretación de la marcha “A mi Cristo de los Remedios”, obra compuesta por Pedro Manuel Pacheco Palomo, y la pronunciación de estos versos donde se simulaba una conversación de la Hermandad cuando encarga su talla al imaginero Marcelino Roldán:
Pero perdónenme si les pido un solo favor,
respondió el imaginero:
que una vez devuelto,
cada noche de Viernes Santo,
a su capilla del Santo Entierro,
salgáis a buscarlo en las calles,
de vuestra bella población,
como así lo mandara Dios.
Entre las gentes sin techo,
en hospicios y hospitales,
en los centros de acogida,
en el pueblo marginado,
entre los niños hambrientos,
en mujeres lastimadas
, y en personas sin empleo,
que naufragan en la indiferencia.
Pero recordad, que tan solo os he pedido un favor,
que una vez depositado el Santísimo Cristo,
en su capilla del Santo Entierro,
salgáis a buscarlo por las calles,
como dictan los evangelios,
de vuestro bendito pueblo.
Tras dedicar un espacio a su hermoso vía crucis y traslado a la urna de su paso, el pregonero recordó las vivencias que tuvo en el momento de la restauración de la venerada imagen allá por 1984.
Tras este espacio dedicado al Santísimo Cristo, Juan nos trasladó al que considera el momento culmen de la estación de penitencia de la cofradía el Viernes Santo por la noche, cuando ya todo en silencio y oscuridad al entrar en el templo el paso del Señor de los Remedios, la Virgen de la Soledad en su paso de luz viene a llenarlo todo cuando cruza el arco de la calle Convento al son de “Pasan los Campanilleros”.
Seguidamente y tras un espacio donde el pregonero elogia el Archivo Histórico de la Hermandad, repasando alguno de los hitos de la misma, para pasar nuevamente a ensalzar la belleza de la Santísima Virgen y su devoción histórica en la villa, alcanzando el hito de su Coronación Canónica en junio de 2016, cumpliéndose este año su décimo aniversario.
Ya en la última parte, el pregonero dedicó unas palabras a la fiesta grande del Domingo de Resurrección:
Y será entonces, cuando con la maestría de una reina, sus manos escriban el colofón más hermoso: un cierre de oro y azahar a los días de la Semana Santa de Castilleja, donde la belleza de la Soledad se convierta en el último y más hermoso recuerdo, que guardaremos en el pecho hasta que el calendario vuelva a marcar la próxima primavera.
Fiesta Grande en este pueblo, que repiquen las campanas una y otra vez, para despertarlo y hacer a todos saber que la Resurrección de nuestro Señor de los Remedios volverá a suceder, porque lo más hermoso y eterno volverá a pasar, porque los días grandes, los de la Hermandad de la Plaza, están llegado ya.
Tras algo más de hora y media, el amor y la devoción del pregonero por Nuestra Señora de la Soledad sirvieron de colofón al mismo con estos versos, causando el largo aplauso de los presentes:
Soledad, perdona que insista por última vez,
¿Pero cómo les explico yo a mis hermanos, que no encuentro una sola razón, para no ser de la Plaza?
Si donde reina el sol, no pueden brillar las estrellas,
si donde presides Tú, solo reside la grandeza.
Porque no hay título más grande y hermoso,
que el que tú durante cinco siglos ostentas,
no existiendo laureles ni coronas,
que igualen tu herencia,
porque Tú, eres Nuestra Señora de la Soledad,
la Virgen y la Madre,
de Castilleja de la Cuesta.
Tras estos últimos versos y la intervención de la presentadora del acto quien agradeció a Juan Prieto su intervención, se entregaron unos recuerdos a la presentadora del pregonero y al mismo, poniendo la guinda al pregón decano de la localidad la intervención de la banda de cornetas y tambores con la “Marcha Real”.
TEXTO: Manuel Pablo Rodríguez.
FOTO: Gonzalo Olea.

