El pasado viernes 20 de marzo, a la finalización del tercer día del Triduo en honor del Santísimo Cristo de los Remedios, fue presentada una importante donación para la Hermandad, que también afecta al enriquecimiento patrimonial de Castilleja.
Se trata de un vía crucis cerámico para ser colocado en las calles de la localidad, señalando el lugar donde rezar las diferentes estaciones del vía crucis presidido anualmente por la imagen del Señor de los Remedios.
El acto estuvo presentado por N.H.D. Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez, quien presentó la obra y expresó la motivación de sus donantes, llevando a cabo una breve explicación del mismo y de su autor. El hermano mayor y los donantes, nuestros hermanos D. Alfonso Chaves Gutiérrez y Dña. Mercedes Álvarez García, descubrieron las catorce estaciones ubicadas en una estupenda estructura portátil ejecutada por el propio Alfonso para la ocasión.
Tras esto y recibir un sonoro aplauso y el gesto de sorpresa de los presentes, D. Alfonso, nuestro párroco y director espiritual, procedió a bendecir el conjunto de piezas cerámicas. Un proyecto que se inició en diciembre de 2024 y que ahora ve la luz culminado.
Como se pudo comprobar se trata de un magnífico conjunto cerámico formado por las catorce estaciones del vía crucis, cada escena en una sola pieza de cerámica de 30 cm. x 30 cm. realizados con la técnica del azulejo plano o pisano, tomando como modelo las láminas enmarcadas del vía crucis de la iglesia de Santiago.
Con este conjunto se enriquece el patrimonio de nuestra hermandad y además se hace un homenaje al que fuese nuestro hermano, el ilustre pintor Alfonso Chaves Tejada, abuelo del donante, que tan buenas obras cerámicas nos dejó, salidas de sus pinceles en la fábrica trianera de Manuel Ramos Rejano. Al menos dos vía crucis conocidos pintados por él usaron como modelo esas láminas (uno en la parroquia de San Gonzalo, en Triana, y el otro en el zócalo de la capilla de la Hermandad de la Soledad de Alcalá del Río).
El vía crucis ha sido realizado de manera magistral por el pintor ceramista Antonio Hermosilla Caro. Nacido en agosto de 1959, en San Juan Aznalfarache, siendo en la actualidad uno de los mejores exponentes de la cerámica sevillana. Contiene su firma en todas las escenas, incluyendo en el ángulo superior izquierdo la estación con número romano y en el ángulo superior derecho un detalle muy nuestro e identificativo y que además el propio Alfonso Chaves incluyó en diversas obras ejecutadas por él señalando su vínculo con nuestra iglesia parroquial y su hermandad sacramental, la cruz de Santiago. Destaca además la hermosa composición de las escenas, cómo interactúan las figuras, su movimiento y los detalles anecdóticos o de la vestimenta con hermosos paños y adornos.
Se trata del vía crucis tradicional, de catorce estaciones, desde la condena de Cristo hasta su sepultura, vía crucis que se basa en la tradición católica y en pasajes evangélicos, no es pues el vía crucis renovado actual que únicamente se basa en lo que narran los evangelios y que incluso con el papa San Juan Pablo II se incluyó una décimo quinta estación con la Resurrección del Señor.
En la primera estación se representa la condena de Pilatos a Jesús mientras se lava las manos. Seguidamente Cristo, con una túnica blanca resplandeciente abre los brazos aceptando la cruz que le entregan dos sayones que portan las herramientas para su crucifixión. Cristo cae por primera vez bajo el peso de la cruz mientras un sayón lo golpea, Cristo vive el encuentro con la Santísima Virgen y el apóstol y evangelista Juan y Cristo es ayudado a cargar la cruz por Simón de Cirene. Seguidamente plasmará su rostro en el paño que le ofrece la santa mujer Verónica, destacando la vestimenta y adorno del pelo de la misma. Cristo cae por segunda vez mientras un niño detrás porta el título que se colocará en lo alto de la cruz, más adelante se encuentra con las mujeres de Jerusalén y volverá a caer por tercera vez totalmente rendido en el suelo. Mientras se prepara la cruz, dos sayones lo despojan de su túnica blanca y posteriormente es crucificado en una escena terrible donde clavan uno de sus pies mientras otro sostiene su cuerpo sentado sobre la cruz y un miembro del sanedrín, como si de un espectáculo se tratase, observa y disfruta del momento con suma maldad. Seguidamente Cristo muerto en la cruz, con cuatro clavos, escoltado de María y Juan. Las flores que brotan del suelo junto a la cruz son lirios morados. Las dos últimas escenas muestran a Jesús descendido de la cruz, en brazos de María, junto a María Magdalena y Juan y cerrando el conjunto el entierro del cuerpo de Cristo, en un rico sepulcro, por tres hombres, siendo dos de ellos, José de Arimatea y Nicodemo.
Una obra por lo tanto de gran calidad, que recoge la más pura tradición del vía crucis y que desde ahora engrandece el patrimonio de nuestra corporación.
FOTO: Gregorio Quesada.

